Estamos en el cuarto (the fourth!) día de nuestra expedición, y lo cierto es que hasta el momento está siendo de lo más intensa. Cosillas que arreglar, sobre todo la compra de la furgo que nos va a permitir viajar por todo el país de manera económica, ahorrando en alojamiento cuando no estemos en granjas. Y es que en este país hay un gran mercado de furgonetas adaptadas para mochileros, que es lo que venimos siendo nosotros aquí, unos p... mochileros. Se le arrancan los asientos traseros, se le coloca un soporte para colchón, de manera que quede un espacio para meter las mochilas y demás enseres. Con idea de comprar una veníamos aquí.
En un mercado en el mismo centro de Auckland, que buscamos por internet, encontramos una Nissan Serena que nos gustó mucho, pero que se iba a los 5000 NZD (dolares neozelandeses), que así a ojo vienen a ser unos casi 3000 euros.
El precio era un tanto elevado, pero no fue esto lo que hizo decidirnos a NO comprarlo. A Antía le moló el kiwi que vendía los coches, razón de sobra para no volver por allí.
Estuvimos dudando, pero la gran Lonely Planet que nos vamos empollando poco a poco nos propuso ir a un mercado que se celebra los domingos en un hipódromo a las afueras de la cuidad. Y allí que nos plantamos a primera hora (gracias en gran parte al jetlagaco, que nos hizo levantarnos a las 5 de la mañana). Fuimos en tren, y ya en él, visionamos a dos mochileros como nosotros que parecían ir a lo mismo. Pensamos en tirarlos por la ventanilla del tren para ir eliminando competencia, pero por suerte para ellos se bajaron antes. Una vez fuera del tren y camino del hipódromo conocimos a una japonesa , una americana (persona, no prenda) y dos alemanes que íbamos a lo mismo. Al principio buen rollito y gilipolleces varias, pero conforme entramos en el meollo de los coches se borraron las sonrisas de nuestras caras y empezamos a codazo limpio buscando buenas ofertas. Por supuesto, nosotros nos llevamos la mejor, otro Nissan Serena por 3000 NZD, 1700 euros. Aquí está, ya es nuestra!




Y además tiene cambio automático, que a la hora de conducir por la izquierda como hacen aquí nos facilita mucho la adaptación. Nos hace sentir muy bien conducir por Nueva Zelanda. Es bonito ver como tu carraca no da más de sí en una cuestaca mientras detrás tienes toda una ristra de coches en procesión. Nos hace sentir líderes.
Sin ir más lejos, no habríamos hecho ni 20 kilómetros en la furgo, cuando Antía me dice : "Anda, mira, un coche de la policía con las luces encendidas justo detrás". Como después de un rato vimos que no tenía intención de adelantarnos, dedujimos que lo de las luces iba por nosotros. Esperamos a que ellos viniesen...¡que coño!, son ellos los que quieren algo... Después de un par (o más) de "what?" por nuestra parte, conseguimos entender, no sin sorpresa, lo que nos preguntó el poli : "¿Por qué vais tan despacio?" "Por que es el primer día que conducimos por NZ, y venimos de Europa, conducimos por el otro lado, llevamos una carraca, blablablabla" alcanzamos a decir en un inglés bastante lamenteibol... El poli, que lucía un bigote mejicano bastante más lamenteibol que nuestro inglés, dijo "venga vale, los papeles". Sorprendente desarollo de los acontecimientos ¿verdad? Bueno, nos dijo que entre todos había un papel que no teníamos, que lo debíamos conseguir. Como todavía no sabemos a que papel se refería pues seguimos sin tenerlo.
Además del momento poli de bigote mejicano, ha habido algún otro momento de sudoración intensa, debida no solo al calor, si no a ciertas situaciones, tales como el momento en que la agente de inmigración con un tono de lo más "afable" nos preguntó que coño íbamos a hacer 3 meses en Nueva Zelanda. Le faltó añadir "¡jipis de mierda!", aunque nos lo dijo con la mirada... O como pocas horas después una camarera maorí de 3x4 y con pinta de hacernos la haka, nos leía el contenido de la máquina de pago con tarjeta : "Ultimo intento de PIN" de nuestra tarjeta bancaria con la que pensábamos financiar la estancia. Empezaba bien la cosa...
Impresionantes debieron quedar nuestros caretos cuando al poco de adquirir la furgo, vimos un buen charcaco debajo del coche y buenos goterones cayendo de los bajos. Después de deprimirnos un poquito, nos dimos cuenta que el coche disponía de climatizador y que además lo llevábamos encendido....fin del goteo. Al final todo va saliendo bien.
Por el momento hemos viajado un poco al norte de Auckland, en busca de nuestra primera granja en Kaikohe, hoy dormimos en un camping en Whangarei, hemos visitado Matakana, Ruakaka y almorzado en Mangawhai, y no, ¡no estamos de coña con los nombres!
Bueno, decir que no nos acabamos de hacer a la idea de estar aquí, que se os echa de menos mucho a todos y que nos hace mucha ilusión ver como participáis de esta aventura en el blog!
Por cierto, Aroha (con h) en maorí es amor. Casi ná!
Kia Ora!!
PD: Dato importante, hoy hemos comprado ternera y vino de NZ para cenar y a Antía le han pedido el pasaporte para confirmar que es mayor de 25 años.¡¡Lleva un subidón de la ostia!!
PD2: 5-0.