viernes, 31 de diciembre de 2010

Adiós al 2010

Estamos a pocas horas de terminar el año en Wellington, la capital del imperio neozelandés. Llevamos tres días por aquí y lo cierto es que es más bonita que la otra gran ciudad que hemos visto hasta el momento, Auckland. Es la ciudad que enlaza con la isla sur mediante el ferry Wellington-Picton, el cual cogeremos mañana para celebrar la entrada del nuevo año, mientras vosotros estaréis empezando vuestra Nochevieja. ¡Nos acordaremos seguro!






Ya dejamos atrás la anterior granja, la de los megacatólicos. Días después nos enteramos por el New Zealand Herald, que se habían visto obligados a cerrar el negocio del restaurante debido a que la clientela ha desaparecido al conocer la noticia de nuestra marcha. Nos han hecho una oferta multimillonaria para volver allí, pero estamos decididos a seguir con nuestro plan de difundir alegría por las granjas kiwis.




Como os comentamos, nuestra Navidad la pasamos en Napier, un pueblo caracterizado por su arquitectura art deco. Bastante majete. Hay que decir que NZ no es un país de pueblos o ciudades excesivamente bonitos, en España los hay mucho más. Es un pais de paisajes, sin duda. Bueno, pues allí se desarrolló nuestra cena de Nochebuena y nuestro "desayuno de Navidad", que hicimos mientras compartimos gracias al gran Skype un rato de las cenas de nochebuena de nuestras familias.

Y así pues, nos dirigimos a la isla Sur, concretamente a un granja en Queenstown, la que dicen es la capital mundial de los deportes de riesgo, rollo paracaidismo, puenting, parapenting, y mierdings de esas que ya os adelantamos que los mendas dificilmente cataremos. Como mucho intentaremos conocer a alguien que haya hecho algo de eso para que nos lo cuente de primera mano.

Y lo cierto es que últimamente no conseguimos sacar mucho tiempo para extendernos en nuestros relatos, una vez estemos en la nueva granja os seguiremos contando con más detalles y más fotos, pero eso será ya en 2011...

Feliz año nuevo!
Kia hari te tau hou!

martes, 21 de diciembre de 2010

Too salty

Esta noche he tenido un sueño genial, que me ha hecho levantarme de muy buen humor. Iba yo paseando tranquilamente por la imponente avenida de Requena, avenida donde las haya, dirigiendo mis pasos en dirección al majestuoso monumento dedicado a la vendimia. Era un paseo plácido, reparador, para cargar baterías. De repente, un estruendo lejano, un gentío impresionante que se dirige en dirección contraria a la mía y en medio de la amalgama de requenenses, diviso subidos en una carroza a los mismísimos Queen, con Freddie Mercury a la cabeza, empezando a tocar 'Bohemian Rapsody'. El temazo se va desarrollando in crescendo mientras todo el pueblo aclama (por supuesto yo me he unido al festival), hasta que en el punto álgido de la canción llegamos a la mítica Fuente de los Patos, donde aquello se convierte en un el mayor fiestón de la historia mientras va terminando la canción. No se me ocurre momento mejor. El sueño termina ahí, pero si continuase seguro que nos ibamos con Freddie y el resto al Pedro a echar unos cubatas y unos voceos.

Mañana nos vamos de ésta granja, en busca de nuestro motel en Napier donde pasaremos la Nochebuena y el día de Navidad. Antía dice que el nombre de ese pueblo le recuerda a mí, no se porque.... Como no, nos ha tocado hacer una paella la noche de antes. Esta vez hay que decir que las condiciones han sido un poco mejores, al tener una cocina de restaurante a nuestro servcio. El resultado ha sido altamentente lamentable, con un nivel de salinidad excesivo (por culpa de una sal de m... que nos han boicoteado). El comentario general de la mesa ha sido : 'Too salty' demasiado salado. Lo bueno es que hemos acabado todos bien tajados de darle al vino para combatir la sal, con lo que se ha montado una buena juerga. Una paella festera pues.

Después de tres días de no parar de llover hoy ha vuelto a salir el sol, y el sol aquí no es cosa de broma debido al agujero de la capa de ozono, aunque esa teoría nos la tiró por tierra un alemán que conocimos en Auckland la semana pasada y que nos contó algo de una conspiración judeomasónica respecto al tema.

Bueno, lo cierto es que el sol quema mogollÓn.

Otro tema bastante curioso es el de los insectos. Sin ir más lejos acabamos de ver un tiburón pequeño caminando por la mesa y que ha echado a volar. Nuestra colonia actual es un repelente de insectos (y en la isla sur lo será más) y aún así nos levantamos todas las mañanas con buenos picotazos, en concreto Antía contabiliza 25.

Así que lo dicho mañana bajamos hacia el sur, pasamos de nuevo por Auckland, donde haremos una parada técnica para intentar un voceo en la plaza mayor y dejároslo como humilde regalo de navidad.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Entre olivos

Después de unos días de 'touching the balls' como dicen por aquí, ya nos encontramos en nuestra segunda experiencia granjeril. Se encuentra en Albany, cerca de Auckland, y básicamente tienen una plantación de olivos y un salón-restaurante que abren los fines de semana para bodas y/o reuniones varias.
La familia está compuesta por Carol y Steve, un matrimonio de edad media, de sus hijos Vanessa, Josh y otros dos que aún no entendemos bien el nombre, así como un nieto llamado como el de los vaqueros, Levi (o eso nos parece entender). Viven del aceite de oliva que tratan de vender, o eso intuímos, porque si


tuviesen que vivir de la lamentable mermelada casera que hace Carol y que también se supone que trata de vender estarían muertos de hambre.
Son majetes, no parecen sufrir enfermedades terminales ni nada por el estilo como los anteriores. Son una familia megacristiana, al Josh lo vemos todas las mañanas leyendo la biblia. Sin ir más lejos, nada más llegar nos propusieron ir a una fiesta en una iglesia. No nos pudimos negar...
Es inevitable hacer comparaciones con la anterior granja, y por ejemplo ya en la primera noche pudimos percibir que habíamos perdido en gusto cinematográfico. Si en la anterior granja habíamos podido disfrutar


de 'La princesa prometida' y una muy divertida 'Be wind, rewind', en ésta la primera sesión ha consistido en un mojón llamado 'Dodgeball'. Lo peor de todo no es sólo la peli sino que las personas que la veían con nosotros se sabían los diálogos de memoria. En el momento que suscribimos éstas líneas estamos visionando la oscarizada 'Solo en casa 2'.



Con el que mejor nos entendemos de la familia hasta el momento es Levi, el nieto de 5 años. Hay que decir que Jaime desplegó sus dotes artísticas dibujándole un pato (no tan bonito como el del sobri de Javi y María). El kiwicrío se dedicó la siguiente hora y media a bombardear al pato con todos los rotuladores que tenía a mano. Como venganza le pusimos unos videos en el YuTub del Pocoyó, con los que se quedó un buen ratito tranquilo y dejó en paz al pobre pato. Aún así nos cae bien.




Yo estoy sufriendo uno de los ataques de garganta post-dejar de fumar.
 Eso ha hecho que en el concierto de jazz de ayer sábado que celebraron en el restaurante quedase excluida del grupo de trabajo y me tirase todo el dia "touching the balls again". El resultado para Jaime fue doble sesión de fregada de platos. Además lo de trabajar con ésta gente tiene su miga... La familia es sin duda un matriarcado, en la que Carolyne, debido en parte a la fase de menopausia que ya le hemos adjudicado, impone su ley.


El hijo, Josh, hace las veces de jefe de cocina, y aunque no tiene la menopausia ha heredado bastante del carácter de la madre. El padre y las otras dos hijas, muy sabiamente, suelen escaquearse hábilmente y se dedican a otras cosas (la pequeña suele tirarse el día entero viendo vídeos en internet y cantando). Pero a nosotros que no nos queda otra que currar con ellos se nos hace bastante cansino.

No son muy habladores, van un poco cada uno a su ball, pero eso sí, la casa parece el Operación Triunfo kiwi. Aquí todo el mundo canta, aunque alguno de ellos parezcan gatos degollaos.

Y nada, a pesar de estar casi en verano, se ha pegao 3 días sin parar de llover (parece La Coru), así que hemos hecho bastante vida casera, esperemos que eso cambie y que para los días de Navidad que se avecinan podamos ir a la playa, que es a lo que estamos acostumbrados....

Tēna koutou katoa!

lunes, 13 de diciembre de 2010

De granja en farm...

Ya hemos dejado atrás la primera granja. Ha sido una experiencia de lo más enriquecedora con los pollos, las plantas y los patos y la familia que nos ha acogido.

Una plácida mañana primaveral, estábamos cada uno de nosotros con nuestras tareas, arreglando jardincitos, dando de comer a los animales y dándole a la guadaña, cuando Mike nos llamó con su voz celestial. Por las intrucciones recibidas del angelical granjero, parecía que íbamos a jugar al escondite con los patos. ¡Vaya, estos granjeros saben divertirse!, pensamos para nuestros adentros. Así estuvimos un rato, detrás de los patos como unos gilipol..., la parejita feliz (nosotros) y Lora, la alemana, hasta que el juego terminó. Y bien, el escondite de los patos terminó en las manazas de Vanessa y en el filo del hacha de Mike, bajo la atenta mirada de Helen, y con el sonido de fondo de las grandes arcadas de Lora provocadas por el sangriento y despiadado espectáculo que presenciamos. Asi quedo el lugar de los hechos...



Creo que lo más importante que me llevo de la granja, por encima de experiencias personales, habilidades granjeriles adquiridas, etc, etc... es el haber visto al fin 'La princesa prometida'. Después de la insistencia de algunas personas a verla, tenía que ser en las antípodas donde escuchase aquello de 'My name is Iñigo Montoya, you killed my father, prepare to die...'.

Dejamos muy buena gente en esa granja, parecen una familia de verdad, a pesar de sus enfermedades terminales, sus frustaciones y escarceos amorosos. Apenas nos dejaron irnos, se quedaron rotos, entre lloros y sollozos nos reconocieron que sus vidas volverán a ser grises y tristes sin nosotros dos, que con nosotros han conocido la felicidad absoluta. Nos suplicaron que nos quedásemos allí, pero teníamos que marchar, y seguir repartiendo felicidad y alegría a los granjeros (y mecánicos) de éste pais.

Y ahí vamos, moviéndonos hacia la parte sur de la isla Norte. Por el camino decidimos pasar el finde en Auckland, ciudad que los primeros días no pudimos disfrutar del todo por haber estado liados con la adquisición de nuestra furgo e intentando superar el jetlagaco. Es la ciudad más grande de NZ, con un millón de habitantes (de los 4 que tiene el país), aunque no la capital, que es Wellington. Tiene el edificio más alto del hemisferio sur, la Sky Tower, y se le llama la ciudad de las velas por la cantidad de barcos de ellas que hay en el puerto. De hecho, es la cuidad origen del Emirates Team New Zealand de la Copa América que gano en las ediciones precedentes a la de Valencia.
Aquí se viene celebrando la navidad al menos desde que llegamos, a finales de noviembre, ya que ese primer fin de semana fue la cabalgata de Santa Claus (un mojón por cierto), y éste nos coindidió con una fiesta en el Albert Park también de Navidad. Hay que decir que aquí la Navidad marca el inicio de las vacaciones de verano y que quizás por ello la gente esté más contenta estas fechas.
Para culturizarnos un poquillo después de tanto gañanismo en granjas, nos dió por ir a un museo. Allí hemos aprendido cosillas como que Auckland está sobre un campo de volcanes, alguno de ellos activos, que los

maoríes se ponen mu feos cuando quieren, y que los kiwis (los pájaros) no tienen alas porque en su día no las necesitaban, ya que antes de la colonización de los ingleses (siempre los ingleses) no había gatos ni perros, depredadores actuales de éstos. Desde que llegaron los chinos aquí, han desaparecido los gatos...

Hay que decir que antes de llegar a Auckland paramos un momentillo en Martin Bay, cerca de Warkworth, a pegarnos un pequeño baño, el cual no queremos perder la oportunidad de compartirlo con vosotros. Ha sido nuestro primer baño en el Pacífico, que baña la costa este kiwi, siendo el mar de Tasmania el que baña la costa oeste.


Y bueno, ahora que he podido quitarle el blog de las manos a Jaime jeje, agradecer a todos los que me habéis animado en mi decisión de dejar de fumar!
Decir a los de siempre que nuestra franquicia del Azafranar se llamará el Kiwar, como no podría ser de otra forma.
Laura, no veas la de chupitos hay aquí para tu colección, nos va a costar decidirnos!
Lucas, nos acordamos mucho de ti cuando vamos por estas carreteras curvadas y lo que disfrutarías aquí con tu motaca!
Txokas, no vamos a entrar a desmentir rumores acerca de nuestra vida privada, y lo de Master Conachas creo que quedó bastante claro en la boda de Alba y Pako.

Kia Ora!

lunes, 6 de diciembre de 2010

El Azafranar en las antípodas

La familia que conformamos la granja actualmente está formada por Mike y Vanessa, que son los dueños de la granja, Helen que es una amiga de ellos de toda la vida que ahora vive aquí, Lora, una chica alemana que está un año por NZ con la working holiday visa (un visado de trabajo temporal), y nosotros. Como buenos españoles, ya hemos hecho cantidad de elucrubaciones acerca de sus vidas, provenientes de nuestros diversos cotilleos/mojeteos.

 De modo que por ejemplo, a Vanessa, como la vemos que lleva unos horarios muy raros de acostarse y puede llegar a meterse en la cama varias veces durante el día y además fuma a escondidas de Mike, le hemos adjudicado una enfermedad terminal o en su defecto un embarazo de alto riesgo por su avanzada edad a la hora de gestar. Es por ello que Helen, amiga de la familia de toda la vida, se ha venido con ellos a vivir, para cuidarla y estar con ella en sus últimos días. Mike, triste y destrozado, busca consuelo en la joven y guapa alemana Lora, la cual, aburrida de los fríos e imberbes germánicos ha cruzado la mitad del mundo en busca de los fuertes brazos de un rudo y acogedor granjero neozelandés. Problablemente esto sea lo más alejado de la realidad, ya que son una familia de lo más feliz y sana, pero ¿y lo que mola cotillear/mojetear?

Pues bien, a pesar de estar tan lejos, no quisimos dejar pasar la oportunidad de comernos nuestra paellaca dominical al estilo de las de El Azafranar y los de siempre. Así que, como además daba la impresión de que teníamos que hacerle algo "typical spanish" a nuestros compañeros, y lo de torear ovejas no les hizo mucha gracia, pues nos pusimos a hacer la paellaca. Las materias primas eran lamentables, especialmente el recipiente donde la hicimos, de hecho tuvimos que hacer dos, lo cual por otro lado nos sirvió para hacer una cada uno y así poder batirnos en una competición de paellas en las que el jurado serían los ilustres kiwis de la granja.

 El resultado : Lora no tuvo wevos de emitir un voto, seguramente cohartada por la presión a la que se vio sometida y por la importancia de lo que había en juego. La bautizamos como Switzerland (Suiza). Vanessa emitió un voto hacía la paella de Antía (creo que su enfermedad terminal la ha dejado sin sentido del gusto ni del olfato) y Mike y Helen hacia la mía, con lo que soy el campeón mundial de paellas a la neozelandesa!! Tengo que decir que la de Antía estaba mejor, pero estos kiwis no entienden de paellas.



En cuanto a nuestro capítulo furgonetil, nos habíamos quedado en la vuelteciglia que dimos por los caminos cabreriles con todo tipo de fauna (salvo kiwis, que hay que decir que son chungos de visionar). Desde que llegamos a NZ hasta el dia de marras, apenas habíamos descansado realmente, con lo que decidimos descansar esa tarde. Lo único que íbamos a hacer era dar un plácido paseíto con la furgo hasta Kaikohe (a 10 kms de la granja), hacer recados varios, entre otros adquirir la kiwitarjeta SIM para evitar estar incomunicados y poco más. Descansar...JA! que ilusos! La furgo decidió vengarse de la caña que le dimos el dia anterior (the day before), y dijo que hasta ahí habíamos llegado cuando ya volvíamos hacia la granja con el pensamiento puesto en el sofá. Cabreos varios, patadas al aire,..., especialmente cuando nos dimos cuenta de que vale, si, ya teníamos móvil para llamar a la asistencia en carretera..pero, ¿donde estaba el número? Pues en la granja, con los pollos, patos y demás animales. Vale, no nos preocupemos, ¿qué tal el múmero de teléfono de Mike y Vanessa? Nada, con los pollos también...

Entre tanto pensamiento inútil, paró un tipo en la carreteta (pero literalmente en medio de la carretera) que nos dió el teléfono de asistencia con la compañia que tenemos contratada (debe ser la única en NZ, todo el mundo la tiene). Pero nos comentó que seguramente pararía algún mecánico en el tiempo que esperásemos a la asistencia. No le hicimos ni caso, pero en efecto un kiwi majete mecánico paró pasados apenas 3 minutos. Flipados nos hallamos, pensando que quizás el tipo que paró previamente era vidente (y no porque tuviese dos dientes..) o que quizás Kaikohe era el pueblo de los mecánicos. El kiwi majete mecánico encontró el problema (the problem), pero no supo decirnos si el motor estaba dañado (o no lo supimos entender..). Cuando llegó el mecánico de la asistencia aquello parecía una orgía de mecánicos y llaves inglesas. Finalmente el kiwi mecánico de la asistencia se quedó con la furgo esa noche y nos dijo que al día siguiente nos podría decir si la furgo estaba para la chatarra o si podíamos seguir viajando con ella. A día de hoy la furgo sigue dando caña y montando colas en las carreteras. ¡Bien por ella!

  Y bueno, decir que no nos hemos olvidado de los objetivos que nos marcamos, de hecho el más importante ya está conseguido y es que Antía ya ha dejado de fumar!!! (lleva más de una semana). Aquí una foto de su último cigarro, al cual le dio caladas estratoféricas...
También fuimos al musical de 'We will rock you' en Londres, aunque ese objetivo no tiene mérito ninguno, ya que es un espectáculo alucinante, especialmente si eres fan de Queen ;).

Y añadimos a la lista los objetivos que nos habéis propuesto como el de Carol de intentar escribir lo más posible en el blog, el de Xavi de ir a Te Anau a pedir disculpas por el lamentable comportamiento de nuestros compatriotas (http://noticias.terra.es/2010/mundo/1022/actualidad/tres-espanoles-castigados-en-nueva-zelanda-por-defecar-en-la-calle.aspx), el de Richal de vocear en la plaza mayor de Auckland (ese es fácil), y Carras, decirte que te busques un buen tatuador en el Raval, que te veo con Rouco Varela toda la vida en el culo, (y gracias por tu motivación ;) y a Rocío decirte que el Koala se llamará furrulito por supuesto!!

Enjoy the bridge! (¡disfrutad el puente!)


Kia Hoahai!
 

sábado, 4 de diciembre de 2010

Kiwistress

Ya estamos en nuestra primera granja, cerca de Kaikohe, en una zona con mogollón de maorís, personajes muy majetes que suelen andar descalzos por las calles. Sí, estos son los rasgos más característicos de ellos que hemos podido observar, esperemos en el futuro poder daros algo más de información que este mojón.


Ver mapa más grande


Esta granja es de Mike y Vanessa, una pareja de lo más simpáticos, que nos han acogido muy bien y nos han hecho sentir como en casa. Ésta es la vista desde nuestra habitación.


En nuestras primeras conversaciones al llegar a la granja les preguntamos que animales tenían, patos, pollos, vacas y...ovejas!! Bien!! Ibamos a poder esquilar! Bueno, pues no...por lo visto es un tipo de oveja que se le cae la lana sola. Vaya mierdÓn! Y encima Jaime se acaba de afeitar la barba, así que tampoco le puedo esquilar a él...
Nuestros primeros trabajos se reducen a jardinería, como el coletas de Bricomanía, pero muy contentos, no es excesivamente duro.




Aquí en NZ estamos aprendiendo muchas cosas, entre otras que ya sabemos leer mapas neozelandeses. No es que sean muy diferentes a los nuestros, no. Simplemente hay un detalle que resulta importante. Cuando vemos un mapa de España, las líneas gordacas y rojas suelen ser autovías, de un par de carriles por cada sentido al menos. Bien, aquí son carreteras nacionales, con un carril en cada sentido y muuuy de vez en cuando sale uno adicional para poder adelantar. Lo que ahí serían carreteras nacionales, aquí lo son comarcales. Y las que allí son comarcales, aquí podriamos denominarlas como caminos de cabras, de cabras neozelandesas. Eso lo descubrimos nuestro primer dia en la granja. Quisimos hacer una excursión a un arbolaco que tiene unos 2000 años (como Fraga o Sara Montiel, ya ves..) que lo cierto es que impresiona.



Bien, después de verlo, quisimos volver a la granja, pero no por el mismo sitio que habíamos venido, y vimos en el mapa una línea blanca que unía nuestro punto actual con la granja, teoricamente con el mismo número de kms que la ruta de ida. Resultado  : 2 horas y media para hacer 50 kms, noche cerrada, y eso sí, pudimos observar todo tipo de animales que hasta el momento no habíamos visto invadiendo el camino de cabras (que para algo es suyo).

Nuestro pensamiento iba centrado en que la furgo no nos dejase tirados, ya que de ese bosque tenía pinta que iba a salir por ahí el Sauron ese y nos iba a dar pal pelo. Aunque hemos contratado un servicio de asistencia en carretera, no disponiamos de móvil, ya que nuestros móviles españoles no tienen cobertura salvo en Auckland (hoy ya disponemos de kiwimóvil). La furgo nos respetó ese dia, llegando sanos y salvos a la granja. Al día siguiente nos perdió el respeto. Pero eso os lo contaremos en la próxima entrega, que tiene miga, y además tenemos mucho sueño, y ya no tenemos la excusa del jetlagaco...

Kiwibesos y abrazos!!